Olvido, nunca fue intencionado trasto andrajoso, vomito digital, blog de mis desdichas, colocones y pretensiones frustradas. Te di vida, te puse un nombre, y al cabo de los años, cuando la confianza ya daba asco, te metí de patadas en la boca, violencia de “blogenero” lo llamaría; si alguien tiene una idea mejor que lo diga en los …