
Echo de menos todo aquello: sumergirnos en la tierra rodeados de fuego y litros de divinidad rojiza, tentar el infierno con los pies y acariciar el cielo con las manos, el reflejo felino de las pupilas en la oscuridad, el olor de la carne crepitando sobre las brasas, aquellos juegos de palabras en los que perder tiene premio. Rituales que jamás serán lo mismo en la superficie, allí abajo todo toma un cariz distinto, las paredes de tierra muestran las huellas que nuestros antepasados infringieron al adentrarse en ella, quizás trataban de encontrar el camino hacia la matriz que nos dio la vida. Afuera, la mágica inmensidad de la naturaleza noctámbula gime de placer en múltiples entonaciones, retozando bajo un cielo estrellado hasta el infinito; salir y prestar atención a los sonidos mientras levantas tu mirada al cielo es una cura de humildad en toda regla.
Audio: Biosphere – Gravity Assist
Álbum: Shenzhou [2002]
Discográficas: Beatservice Records, Touch.
18 Agosto 2008
Emborrachémonos en las mazmorras! Yeeepahhh!!! =D
18 Agosto 2008
jajaja!! Bueno en esta entrada me refiero a las bodegas de mi pueblo, concretamente al hecho de “irnos de bodega”, que es a lo que llamamos ir a cenar y mamarse en la bodega de alguno de los amigos o incluso en la de mi abuelo. Y sí, son como las de la foto, excavadas en tierra a pico y pala por nuestros tatatarabuelos. Si un día te vienes te invito a verlas.
Abrazos.
18 Agosto 2008
“aquellos juegos de palabras en los que perder tiene premio”
Yo también lo echo de menos, no bajo tierra, pero también en una cueva, como es el mongogo.
Muy bueno esto: “salir y prestar atención a los sonidos mientras levantas tu mirada al cielo es una cura de humildad en toda regla”.
19 Agosto 2008
Gracias Villa, y la verdad es que si que deberíamos pasarnos por el mongogo a tomar unos zombi-zumos jugando al “5 y 7″ por ejemplo.
Abrazos.